Estatutos
28/09/2017  //  Por:   //  Estatutos  //  Comentarios desactivados

En honor y Gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y de la Gloriosa Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una asociación pública de fieles inserta en el seno de la Iglesia Católica. Como tal organismo, se rige por unos Estatutos que regulan sus fines y funcionamiento interno.

Ya desde el nacimiento de nuestra Hermandad en la Edad Moderna, los hermanos de Jesús debieron contar con unas primitiva Reglas que reglamentaran la vida de la corporación. Aunque desgraciadamente estas se encuentren perdidas, existe constancia de que ya se hallaban redactadas con anterioridad a 1720. Tal vez fueran las que se encontraban vigentes en el siglo XIX, momento en el que conocemos algunos de sus artículos gracias a la información recogida en los títulos de hermanos. En cabildo celebrado el 17 de mayo de 1905 la Hermandad aprueba renovar sus Estatutos, de los que únicamente existía en dicho momento un ejemplar bajo custodia de la Junta de Gobierno. Pese a ello, este proyecto no llega a realizarse, siendo retomado tras la Guerra Civil. Con este motivo se crea a comienzos de la década de 1940 una comisión que ultima un texto que no llegará a entrar en vigor.  En 1961 se retoma la idea, que quedará pendiente de realización largo tiempo, pese a que en repetidas ocasiones se recoge su urgencia.

Así las cosas, habrá que esperar hasta 1984 para que siendo Obispo de la Diócesis el Excmo. y Rvmo. D. Ramón Buxarráis Ventura, se aprueben los primeros Estatutos de la Hermandad que conocemos, cuya renovación fue aprobada por la Delegación de Hermandades y Cofradías el 10 de septiembre de 1998.

En la actualidad, los Estatutos de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno se encuentran de nuevo en proceso de reforma para adaptarse a las nuevas directrices emanadas por la Iglesia, habiéndose realizado un texto aprobado por el Cabildo General el 24 de marzo de 2006, el cual fue presentado al Obispado el 28 de diciembre de dicho año, encontrándose aún en fase de tramitación.

Desde la Junta de Gobierno de la Hermandad se entiende que el conocimiento de los Estatutos es un derecho y un deber inherente a cada hermano, ya que son las normas básicas de nuestra corporación. Es por eso que en un futuro, y una vez entre en vigor el nuevo texto, está previsto colgar el documento en formato PDF para información pública de los hermanos. Como anticipo del mismo, transcribimos el Preámbulo del texto que se encuentra en fase de trámite

 

JHS

CONTENIDO

PREÁMBULO

 El nacimiento de la devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno en Alhaurín el Grande y la corporación nazarena encargada de su culto se pierden en la noche de los tiempos. No obstante, y debido tanto a la incuria de los tiempos como a los diferentes conflictos bélicos  y catástrofes acontecidas  a lo largo de los últimos cinco siglos en nuestra villa, la documentación emanada por la Hermandad anterior a la segunda mitad del siglo XIX ha sufrido un lamentable proceso que provocó su  destrucción y extravío, motivo por el cual no  queda constancia  fehaciente de la constitución o erección canónica de esta corporación.

No obstante podríamos situarla sin temor a equivocarnos en el siglo XVI, ya que hundiendo sus raíces en el campo de la leyenda la tradición oral transmitida por generaciones de hermanos desde épocas pretéritas afirma que la Hermandad fue instaurada por los Reyes Católicos al producirse la Reconquista de Alhaurín, formándose en torno a un grupo de cristianos viejos venidos de tierras castellanas, motivo por el cual se elegiría el color morado, identificativo de aquella región, como el propio de la corporación. Tras la toma de Alhaurín en mayo de 1485 y de  forma coetánea a la creación de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación (eregida en 1505) los repobladores van a habilitar una Ermita bajo la advocación de San Sebastián. De la existencia de la capilla se da cuenta ya en los Repartimientos de 1492 cuando se enumeran los bienes que correspondían al  caballero D. Diego García de Hinestrosa, regidor de Málaga y fundador del Hospital de Santo Tomás. Gracias a esta fuente sabemos que la ermita se encontraba extramuros de la villa junto a un molino de aceite y en un medio rústico en el que predominaban el olivar y las huertas. Junto a el pequeño templo nace también una Hermandad bajo la advocación San Sebastián entre las postrimerías del siglo XV y el primer cuarto de XVI. Con bastante probabilidad sería igualmente en esta época tan temprana cuando comience a arraigar la devoción al Dulce Nombre de Jesús, verdadero origen del culto a Nuestro Padre Jesús Nazareno. Es a partir del siglo XVII cuando encontramos los primeros documentos en los que la  Hermandad aparece ya propiamente con su actual intitulación.

Entrando ya en el campo histórico propiamente dicho, debemos decir que las referencias que tenemos acerca de la vida de la Hermandad durante siglos pasados son muy  escasas y fragmentarias. En diversa documentación facilitada por hermanos de nuestra Hermandad se constata como durante los años 1764, 1765 y 1766 esta celebró las festividades del Dulce Nombre de Jesús, San Sebastián y Honras, cuyos cultos fueron oficiados por los religiosos Cristóbal Cansino y Juan de Santiago, presbíteros de la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. La realización en 1751 del Catastro del Marqués de la Ensenada (conservado en el Archivo Municipal) también nos proporciona numerosos datos acerca de la Hermandad, que contaba con censos a nombre de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno sobre viviendas situadas en la calle de las Piedras y el “Toledillo” (actual Plaza Alta). Igualmente existe constancia de las Fiestas y Cultos organizados por conjuntamente por esta corporación y el concejo de la villa en 1760 con motivo de la Coronación de Carlos III

De época posterior datan los dos documentos originales más antiguos depositados en el Archivo de la Hermandad, el Libro de Actas que comprende el periodo que transcurre entre1874 y 1968 y la relación titulada Hermanos de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de esta villa que tienen derecho a ser sepultados en el Panteón de esta Hermandad”, fechada alrededor de 1859 e inserta en las páginas finales del citado documento.

Pese a la escasez de testimonios que señalamos, basándonos en la documentación citada podemos afirmar que como asociación pública de fieles y con anterioridad a 1936 la Hermandad organizaba con motivo de la Semana Santa procesiones con las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores y Nuestro Padre Jesús Resucitado esta última donada en 1897 y a la que se concedió en ese mismo año autorización para venerarla y procesionarla.

 De igual manera representaba los “Pasos” o escenas bíblicas correspondientes a la Entrada en Jerusalén (conocida también como fiesta de “Palma” o “Pollinica”), los Juicios de Jesús ante Anas, Caifas, Herodes y Pilatos, Flagelación, Condena a Muerte y Entrega de la Cruz y la Resurrección.

Respecto a las celebraciones de Gloria se festejaban en enero las correspondientes a San Sebastián y el Dulce Nombre de Jesús, solemnizándose desde el último cuarto del siglo XIX la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, que arraigará con especial intensidad en la villa a partir del año 1917. Igualmente debemos mencionar las “Honras por Nuestro Padre Jesús Nazareno”, culto de carácter funerario.

La Hermandad poseía asimismo una vertiente asistencial que corría paralela a sus fines religiosos. Como corporación encargándose de dar entierro a sus hermanos, acompañarlos en su funeral y mandar oficiar misas pro-ánima tras la muerte de los mismos. Los Títulos más antiguos conservados (década de 1860) recogen la obligación de asistir a los miembros con el Santo Viático y, en caso de muerte, hacerse cargo de los cuerpos de los hermanos y enterrarlos en el Panteón, menesteres para los que se dispensarían “seis cirios y altar correspondiente”. Estos mismos documentos nos dan testimonio, además de que los miembros de esta Hermandad gozaban de “gracias, privilegios e indulgencias” espirituales que debieron de ser concedidas forzosamente por la Santa Sede a lo largo de los siglos.

Por otra parte, desde la construcción hacia 1835 del Cementerio Municipal, esta corporación levantará y será poseedora de la única capilla del mismo, restaurada en 1858 por el que fuera hermano y alcalde de la localidad D. Francisco Marzo Sánchez. En ella se venera una imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno, tal y como, siempre hizo nuestra Hermandad.

También en el Camposanto y junto a la mencionada capilla posee esta Hermandad un panteón varias veces reformado que sustituye al que esta corporación poseía primitivamente, que solo conocemos por vagas referencias documentales.

Respecto a los Estatutos o Constituciones por las que forzosamente hubo de regirse nuestra Hermandad debemos decir que las primitivas, de las que apenas existe constancia escrita, son a tenor de diferente documentación, anteriores a 1720. Con bastante probabilidad serían estas las vigentes cuando en cabildo celebrado el 17 de mayo de 1905 se aprueba renovarlas sin que, por motivos que desconocemos se llegase a llevar a cabo este proyecto, que quedará pendiente por largo tiempo, pese a que en repetidas ocasiones se recoge la urgencia del mismo. En el año 1984, siendo Obispo de la Diócesis el Excmo. y Rvmo. D. Ramón Buxarráis Ventura, se aprobaron unos nuevos Estatutos  cuya renovación fue aprobada el 10 de septiembre de 1998.

Transcurrido el tiempo y debido a la necesidad de adecuar y adaptar nuestros fines religiosos de culto público y privado a las directrices emanadas de la Diócesis se efectúa la presente reforma  reglamentándose las pautas que en adelante deben regir la vida de esta Hermandad constituida desde tiempo inmemorial.

Sobre el Autor:

Comentarios cerrados.