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UNA PROMESA CUMPLIDA

La pasada semana, el Vocal de Liturgia y Pregonero de la Semana Santa de 2009, Diego Palomo Molis, hizo entrega a María Santísima del Mayor Dolor de un magnífico y simbólico regalo. Nos referimos a una Cruz de Jerusalén que tuvo ocasión de adquirir para nuestra Sagrada Titular el pasado mes de febrero durante su Peregrinación a Tierra Santa. Desde nuestropadrejesusnazareno.com recogemos en el presente artículo parte de sus vivencias, así como el significado de la Cruz de Jerusalén. Un símbolo religioso que, lejos del carácter decorativo, responde a un significado y un origen muy concretos. El de identificar los Santos Lugares.

 “Con el Otoño empezado, es bueno hacer balance de un año tan importante como éste, al que apenas le queda un trimestre para concluir. Nuestra Hermandad ha vivido momentos muy significativos, que sin duda han pasado a la historia.

 El verano ha sido muy intenso, con nuestros días grandes, los de la festividad de Jesús,  que daban la bienvenida al mes de julio. En agosto, numerosos hermanos y hermanas partimos con destino a Madrid para participar en los diferentes actos que se iban a celebrar con motivo de la JMJ. Días que, como bien se ha contado en un artículo anterior, estuvieron llenos de intensidad y fervor y en los que tuvimos la dicha de compartir con casi dos millones de jóvenes de todo el mundo la inolvidable presencia de nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI.

 Ya en el mes de septiembre que ahora termina, celebramos la Festividad de nuestra Sagrada Titular, María Santísima del Mayor Dolor. Durante la Eucaristía, en la procesión de las ofrendas, junto al pan y el vino, le hice entrega de una Cruz de Jerusalén, traída desde la Ciudad Santa en cumplimiento de una promesa que realicé un triste Viernes de Dolores de hace ya 31 años.

 Y es que a finales del mes de febrero tuve la inmensa suerte de peregrinar a Tierra Santa. Pude recorrer allí todo Israel, además de los territorios palestinos, para visitar los Santos Lugares de la cristiandad. Cumplía así con uno de mis sueños, pero al mismo tiempo con una misión muy especial que la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno me encomendó. En el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, deposité unas estampas con nuestros Sagrados Titulares y una carta en la que se pedía, en nombre de nuestra Hermandad, por todos los pueblos de la Tierra, por la Paz en el mundo y por la convivencia entre todos. Y muy especialmente entre las tres grandes religiones monoteístas presentes allí. Después de rezar la oración hebraica del Shema, y nuestro Credo cristiano, fue con el Padrenuestro cuando introduje esta carta. Fue como volver a casa. Como volver al lugar donde todo empezó.

  Durante estos días de peregrinaje adquirí para nuestra Virgen del Mayor Dolor la Cruz de Jerusalén. Una cruz que no es sino el emblema de los Santos Lugares y que está formada por una cruz griega rodeada por otras cuatro cruces menores. La cruz central, la mayor, que representa al mismo Cristo, es de oro, siendo el resto de plata. Plata y oro para simbolizar lo humano y lo divino, pues fue en Jerusalén donde lo Humano y Divino se besaron. En mi periplo por Tierra Santa, llevé siempre conmigo la Cruz de Jerusalén, que pasé por cuantos lugares relacionados con la vida de Jesús visité. Desde Nazaret a Belén, pasando por Jerusalén, donde recorrió conmigo todos los emplazamientos de la Pasión de Jesús. Toda la Vía Dolorosa. Pasé con devoción la Cruz por el Cenáculo, y concluí su peregrinar y el mío sobre la losa del Santo Sepulcro, testigo mudo del glorioso momento de la Resurrección. Desde ahora, nuestra Madre del Mayor Dolor llevará sobre su pecho este emblema y, cuando la contemplemos en toda su grandeza la tarde del Viernes Santo, sentiremos también como Ella lleva consigo un trozo de aquellos Santos Lugares en la otra orilla del Mediterráneo donde nacieron nuestras creencias.

 Y siempre que hablemos de Tierra Santa, habrá que recordar también como en el Muro de las Lamentaciones, un pedacito de nuestra Hermandad es testigo entre las piedras del venir del todos los hombres de buena voluntad que viven y trabajan por la paz y la concordia, que viven su fe desde la misericordia y el amor de un Dios que ha escogido al ser humano como reflejo de su grandeza y amor

 

DIEGO PALOMO MOLIS

Vocal de Liturgia

Pregonero de la Semana Santa 2009




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