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“MORAOS” EN LA JMJ. VIVENCIAS PARA EL RECUERDO

Una semana después de la conclusión de la JMJ nos acercamos desde nuestropadrejesusnazareno.com a un aspecto inédito de las Jornadas. La participación de numerosos hermanos y hermanas de Jesús en esta histórica y multitudinaria cita. Casi una quincena de miembros de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno tuvieron la fortuna de vivir en directo este magno acontecimiento. Una experiencia inolvidable de la que fueron testigos de excepción. Narramos aquí algunas de estas vivencias junto a su Santidad el Papa centrándonos en sus días culminantes.

 Viernes 19 de agosto. Vía-Crucis en Recoletos

Para Diego Palomo son varias las JMJ vividas. Santiago de CompostelaParís o Roma quedan ya en el recuerdo, pero Madrid se plantea como una ocasión especial. Muy especial. Si Diego siempre he participado como miembro de Juventudes Marianas Vicencianas este año lo hace, además, como hermano de Jesús. Con la medalla colgada y la camiseta de la Diana, recorre las calles y se dispone a vivir momentos muy intensos, como el encuentro con los Jóvenes Vicencianos de la provincia canónica de Granada, que se dan cita para celebrar una reunión  internacional de esta comunidad. Tras la fructífera velada, Diego se aposta en la abarrotada acera del Paseo de Recoletos esperando la llegada de Benedicto XVI a la Plaza de Cibeles, donde se levanta la tribuna desde la que el pontífice presidirá el Vía-Crucis. Diego se emociona al paso del Papamovil. Vive el recorrido de la “Cruz de los Jóvenes”, medita cada Estación, y finalmente ve como los tronos y pasos llegados de toda España salen de sus altares para procesionar por las calles de Madrid. En Alcalá y Sol se estremece con la majestuosidad del Prendimiento y la grandeza y nobleza de la Congregación de Mena. La Legión, que como afirma el dicho nunca le falla a Jesús, da una vez más ejemplo de gallardía y saber estar, recibiendo el aplauso y los vítores del público. Diego siente como los hombres de trono viven una noche histórica y saluda a viejos amigos bajo los varales. Madrid se rinde al paso de las imágenes malagueñas, que son el reflejo del sentir religioso de nuestra tierra. Entre los presentes, hay una sensación muy especial. Una sensación de unidad. Cofrades de todo el país y de todo el mundo viven juntos momentos irrepetibles. Con Diego y sus amigos Rosi y Mariano los hermanos de Jesús se hacen presentes en Madrid. Nuestro Padre Jesús los acompaña y, sin duda, les anima a vivir todo aquello. Un sentir “Morao” y alhaurino que sigue al Cristo de la Buena Muerte hasta su encierro en el Palacio Real pasadas las 06:00 de la mañana.

 

Sábado y domingo 20 y 21 de agosto. Vigilia y Misa en “Cuatro Vientos”

Casi a la misma hora que el Cristo de la Buena Muerte terminaba su trayecto, Isis García ha iniciado el suyo cogiendo en Málaga el AVE que la conduce a la capital de España. Isis lleva desde hace dos años en nuestras procesiones el farol derecho del Estandarte Mayor. En  calle Toledo, a la espalda de uno de los soportales de la Plaza Mayor, pide un café y espera a su primo Guillermo Briales, vestidor y cofrade del Monte-Calvario, que le trae su mochila de participante en las Jornadas. Hace años, cuando estudiaba Sociología en Granada, estuvo a punto de asistir como Voluntaria a la JMJ de Toronto. Una ocasión perdida de la quiere resarcirse ahora. Mientras compra souvenirs en una tienda de calle Cuchilleros se da cuenta de que la calzada está acordonada por la Policía Nacional. Allí le informan que Benedicto XVI pasará en pocos minutos camino de la Nunciatura. Apenas hay público, ya que la multitud se concentra en el trayecto entre la Catedral de Almudena y la Calle Mayor. Finalmente, el Papamovil pasa despacio, recreándose en el trayecto. El Papa casi se detiene mientras saluda al público, momento que ella aprovecha para fotografiarle mientras le devuelve la sonrisa y se alegra de la fortuna de haber estado en aquel preciso lugar y en aquel preciso momento.

 

Pero no todos nuestros hermanos de Jesús han llegado a Madrid el fin de semana. Algunos como Pedro y Juan Diego Torres Farfán han pasado toda la semana en la ciudad viviendo la JMJ como Voluntarios y arrimando el hombro para facilitar su estancia a quienes han venido desde todas las partes del mundo. Días de convivencia y trabajo que a buen seguro repasan en “Cuatro Vientos” durante la tarde, mientras esperan la llegada del Papa. Sus padres, Teresa y Juan, han llegado para sumarse a los actos finales de las Jornadas. Cuando apenas queda un cuarto de hora para que las agujas del reloj marquen las nueve de la noche, Benedicto XVI llega al abarrotado Aeródromo, donde una multitud de más de un millón y medio de personas le aguarda desde hace horas. Los Príncipes de Asturias salen a recibirlo. Tras ellos, personalidades y obispos, pero también guardias de seguridad y una nube de fotógrafos y cámaras. En su camino hacia el altar desde el que presidirá la Vigilia, el Papa se encuentra con algunos fieles. Un pasillo donde esperan decenas de afortunados, entre ellos la hermana Teresa Farfán y su hijo menor, Pablo Jesús, de cuatro años, que estudia en el Colegio El Romeral”. Ambos saludan al pontífice y extienden las manos para estrechárselas. Pablo incluso le sigue unos instantes y toca el  capelo rojo que cubre sus hombros. Benedicto sonríe y continúa su camino. Una cadena de difusión nacional  capta el momento ante el asombro y la alegría de quienes se encuentran a quinientos kilómetros, en Alhaurín el Grande. Ningún “Morao” ha estado nunca tan cerca de Su Santidad. Al menos, en esta JMJ. De vuelta, en el Metro, Pablo se divierte cantando “Esta es la juventud del Papa” y otras consignas aprendidas del público y que corea todo el vagón. Y es que pese a su corta edad es un chico despierto y simpático. Un chico que ha vivido un momento irrepetible que, a buen seguro, nunca olvidarán ni él ni su madre ni, por supuesto, sus hermanos.

 

Para Salvador Pérez recalar en Madrid es un sueño cumplido. Aún recuerda la Misa del pasado viernes del Día de Jesús, que estuvo dedicada a la JMJ. En ella le correspondió leer la despedida “La cita es en agosto. Nos vemos en Madrid”, dijo entonces. Y allí está él. Ha llegado a “Cuatro Vientos” con un pañuelo morado y su medalla de hermano al cuello y una pesada mochila a la espalda que va llenándose durante el día de experiencias y sensaciones. En su bolsillo, unas estampas de “Padre Jesús” que reparte a quienes ha ido conociendo. Un matrimonio libanés en la calle Mayor, unos estudiantes ecuatorianos que viajaron junto a él en el Cercanías... A medida que las horas pasan el gesto se repite. Más encuentros. Más estampas. Más vivencias. Más amigos. Varios directivos de la cofradía bilbaína de la Virgen de Begoña le invitan a visitar la Basílica de la patrona vizcaína. En la puerta de entrada al Aeródromo comienzan las dificultades. El distrito F-2, al que da acceso su pase, está colapsado y cerrado por motivos de seguridad. Salvador debe caminar varios kilómetros para llegar al anochecer a otra puerta. Comienza la Vigilia. El cielo se encapota por momentos. Ruge el viento y cae una tormenta. Ni él ni sus acompañantes traen paraguas. Pero un matrimonio de Lorca afincado en Madrid del que se ha hecho amigo le regala uno de los suyos. Por fortuna, al poco tiempo cesa la lluvia y una cálida brisa seca el terreno. De madrugada puede acceder por fin a su distrito, donde pasa la noche junto a un simpático grupo de polacos. Cuando amanece, piensa que la Fe es una experiencia inexplicable y liberadora y que da sentido a la vida. Y la medalla que cuelga de su cuello es una parte sustancial de su Fe y de su forma de entender la Iglesia. Puntualmente, a las 9:30 de la mañana comienza la Misa. El Papa invita en la homilía dar una respuesta audaz a la sociedad de hoy. La Eucaristía termina con la bendición de Benedicto XVI a las cruces que se han repartido a los Jóvenes peregrinos para que las lleven. Junto a ellas, también son bendecidos los objetos religiosos presentes. Salvador levanta su medalla y el pequeño crucifijo y los acerca. Como queriendo hermanarlos.

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