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ESTE MES SE CUMPLEN DOSCIENTOS CINCUENTA AÑOS DE LAS FIESTAS ORGANIZADAS POR NUESTRA HERMANDAD CON MOTIVO DE LA CORONACIÓN DE CARLOS III
Corría, al igual que hoy, un caluroso mes de agosto, pero de hace doscientos cincuenta años cuando Alhaurín el Grande fue testigo de un acontecimiento único y singular. Las Fiestas organizadas por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno con motivo de la coronación del rey Carlos III. Unas celebraciones cuyo aniversario conmemoramos, brillantemente y de manera solemne, el pasado Día de Jesús con la entrega de la Medalla de Oro y el título de Hermano Mayor Honorario de nuestra Hermandad a S.M. el Rey D. Juan Carlos I, distintivos que fueron recogidos por Excmº Sr. General D. Guillermo Quintana-Lacaci Ramos, antiguo Segundo Jefe del Cuarto Militar de la Casa de S.M. el Rey.

La tradición popular indica como estos festejos se saldaron con la concesión por el monarca del título de "Real Hermandad" a nuestra corporación, así como de la flor de lis que se encuentra en el centro de nuestro escudo. Es por ello que con ocasión de tan importante efeméride, recordamos por medio de este artículo un acontecimiento que supuso, además, el inicio de los que son, a tenor de la documentación, los lazos más antiguos existentes entre una Hermandad alhaurina y la Casa Real.

EL REFLEJO DE LA MENTALIDAD DE UNA ÉPOCA

En el siglo XVIII, la costumbre imponía celebrar cualquier suceso relacionado con la monarquía hasta en los lugares más alejados de la Corte. Desde los matrimonios reales hasta el nacimiento de los príncipes o infantes, pasando incluso por las  denominadas en la documentación de la época como "preñeces" de las reinas, cualquier motivo aparecía como la excusa perfecta para realizar una Fiesta. Se trataba de afianzar la unión entre la monarquía de carácter divino y un pueblo necesitado de diversiones que rompieran su dura monotonía, marcada por las estrecheces y las catástrofes que de cuando en cuando lo azotaban.

Si el fallecimiento de un rey se conmemoraba levantando en cada Iglesia un túmulo conmemorativo ante el que se oficiaban, con gran pompa y con la asistencia de las autoridades, las Exequias por su alma, la Coronación daba lugar, generalmente, a toda una serie de suntuosas celebraciones públicas. Las que tuvieron lugar en nuestra localidad en 1760 fueron de una enorme importancia y sirven para mostrarnos, la pujanza agrícola y ganadera del Alhaurín dieciochesco. Todo lo que conocemos de ellas se lo debemos a la labor de un personaje, natural de nuestra villa, que a día de hoy nos es prácticamente desconocido: Francisco Martín Cano, autor de la breve obra Glorias de Alaurín, Rendidos Obsequios y Festivas Aclamaciones..., que vio la luz en Madrid en 1760 en la Imprenta de Manuel Martin. Compuesta por catorce páginas, se conservan en la actualidad, que sepamos, al menos dos ejemplares de la misma. Uno de ellos se custodia en los fondos de la Biblioteca Nacional de Madrid, mientras que el otro se encuentra a disposición de los investigadores en el malagueño Archivo Díaz de Escovar.

En el texto se detallan, de forma colorista y pormenorizada, los actos celebrados entre el 7 y el 12 de agosto de 1760. El decisivo papel de nuestra Hermandad en los mismos lo demuestra el hecho de que se afirme que fueron financiados a expensas de la propia villa "y de los hermanos de la Ilustre Hermandad de la milagrosa Imagen de Jesus Nazareno, que en ella se celebra" (1).

La Plaza Baja fue el lugar elegido para la realización de un extenso y estudiado programa de actos, ya que a su condición de centro religioso de la villa sumaba las de sede del poder político y el nobiliario, ya que en ella se encontraban también en esta época las "Casas de Ayuntamiento" y el Palacio de la Duquesa de Montellano. Exquisitamente adornada con este motivo "se estuvo trabajando mas de un mes en ella, quedando muy hermosa, simétricamente cuadrada con el armamento de Tablados y Balcones, todos estos entoldados" (2). Asimismo, los balcones y ventanas de las fachadas, y muy especialmente los de la Casa Consistorial y la torre de la Parroquia fueron adornados con "muchas Vanderas, y Gallardetes de distintas Naciones".

UN MINUCIOSO PROGRAMA DE   FESTEJOS

Los actos dieron comienzo en la jornada del 7 de agosto, siendo anunciados a partir de las 12 de la mañana con el repique de "las Campanas de la Iglesia Parroquial, y de las demás Capillas, y Ermitas de dicha Villa" y "con muchos  voladores cohetes" (3). Tras el canto de unas "Solemnes Visperas" en la Parroquia a las tres y media de la tarde, se llevó en procesión a la talla de nuestro Sagrado Titular, que parece denominada como "milagrosísima imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno" por los miembros de su "fervorosa Hermandad con muchas hachas cera desde su capilla y Ermita de San Sebastián" (4) hasta el templo mayor alhaurino, en rogativa para que las celebraciones pudieran llevarse a cabo sin ningún tipo de incidencias.

Por la noche, y tras la quema de un castillo de fuegos artificiales, se celebró en la Plaza Baja una fiesta amenizada por la una "Orquesta de Musica, Támbor y Clarin" ante el "Retrato de su Magestad", Carlos III, que colgaba iluminado de la fachada del Ayuntamiento (5)

En la jornada del 8 de agosto se oficiaría una "solemne Missa cantada con Santisimo manifiesto, que dixo el Señor Don Manuel Gonzalez Pimentel, Dean de la Santa Iglesia Cathedral de Malaga, a quien acompaño vistiendose de  Diacono, el Señor Don Fernando de Arguello, Racionero de dicha Santa Iglesia Cathedral, Don Alonso Grajales, Beneficiado de la Villa de Almoxiar; desempeñando el Panegyrico el M.R.P. Fray Adrian de Jaen, religioso de su Convento de Padres Capuchinos de dicha Ciudad, con la elegancia y erudición que es notorio" (6). En el templo, y al igual que el día anterior, un cuadro del monarca  Borbón "debaxo de un hermoso Dosel" recordaba a autoridades y asistentes el verdadero motivo de las celebraciones. Ya en la tarde se representaron en la Plaza Baja una "Loa" que había sido "nuevamente compuesta" para la ocasión y una comedia "El Defensor de su Agravio, con nuevos Entremeses y Saynetes" la cual fue "operada por los Hermanos Solos de la expresada Hermandad" mereciendo "general aclamación" (7).

Al día siguiente, 9 de agosto, la larga e indiscutible tradición taurina de nuestra localidad quedó de manifiesto con una "fiesta de Toros", indicando el cronista como "corriendose muchos (...) se mataron por la tarde tres muy sobresalientes" (8).

El 10 de agosto comenzaría la celebración de una Fiesta de Moros y Cristianos en la Plaza Baja, la cual tendría como escenario principal "un lucido y anchuroso Castillo, que imitaba a la Real Alambra de Granada" (9)   realizado en madera y cantería y con un "hermoso Tablado" (10) delante. Las fiestas continuarían el día 11 con una nueva corrida "con la especialidad de haver sido los Toros, y ganado (...) mas sobresalientes" que los del día 9 "llevandose la atención y dando la mayor complacencia un hermoso Toro, que por lo bien plantado, gallardo espiritu, y por su ferocidad, y braveza, dio, y lleno de gusto á los circunstantes" (11).

Pero si hubo una jornada lucida en las Fiestas, esa sería la del 12 de agosto. La representación del segundo día de Moros y Cristianos ocuparía por completo la atención del día hasta su conclusión, bien avanzada la tarde. A su término se condujo de nuevo "a la Milagrosa Imagen de nuestro Padre Jesus Nazareno, desde la Iglesia Parroquial (adonde se mantuvo durante las dichas festividades en rogativa por la quietud de ellas) procesionalmente á su Capilla, sita en la Ermita de Señor S. Sebastian, en la que iban todos los Moros á pie y á cavallo, con hachas que hacian una una hermosa vista todos los Soldados de Milicias vestidos, con los Tambores, y Clarín delante, y otras muchas personas de distinción, cerrando la Procesion el Ayuntamiento de esta Villa" (12).

El cronista detalla como la procesión estaría  "muy lucida por lo hermoso de la Carrera, y como de noche la hacia armoniosa el resplandor de las luces" (13), así como que tras ella "los mas principales sujetos, asi Eclesiasticos como Capitulares e la Villa de Alora" presentes en nuestro pueblo con motivo de las celebraciones acordaron "salir con un primoroso, y lucido Victor en loor de la Villa, y Hermandad de nuestro Padre Jesus, como en efecto lo sacaron á las diez de esta misma noche en esta forma" (14).

Este acto, típico de la Edad Moderna y que podemos poner en relación con festividades de carácter aristocrático como las "mascaradas" consistía en una procesión cívica que en la que se paseaba solemnemente una tabla o lienzo en el que se alababa, con un escrito en letras doradas, a una institución pública o privada. Escoltada por el Capitán del Regimiento de Infantería de la Victoria de Málaga Joseph de Cuesta, por el militar de la misma unidad Pedro Guzmán y por el noble Ignacio de Villalón, los cuales estuvieron acompañados de soldados del Regimiento de Milicias arregladas de Málaga y de "veinte sujetos de Álora a caballo, doce con hachas y los restantes con espadas"  la comitiva con el "Victor" recorrió  "las calles todas de la Villa" seguida de "multitud de gentes" que iban tras ella "voceando y aclamando: Victor la Villa, y Hermandad de nuestro Padre Jesus Nazareno de la Villa de Alaurin el Grande (Que de esta forma iba escrito en el Victor) hasta que vinieron a la Plaza, que estaba iluminada; y fue colocado en las Casa de Ayuntamiento, con luces puestas en cornucopias, al estruendo de mucha polvora que se disparo, y generales aclamaciones del  innumerable gentio" (15).

NOTAS

(1) (A)rchivo (D)íaz (E)scovar. MARTÍN CANO, F., Glorias de Alaurin, rendidos obsequios y Festivas aclamaciones... Madrid, 1760, pag. 1.

(2) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 2.

(3) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 3.

(4) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 4.

(5) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 4.

(6) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pp. 4-5.

(7) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 5.

(8) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, id.

(9) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 2.

(10) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 6.

(11) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, id.

(12) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 12.

(13) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, id.

(14) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, pag. 13.

(15) A.D.E. MARTÍN CANO, F., op. cit, id.

BIBLIOGRAFÍA

GONZÁLEZ HIDALGO, J.L., "Una fiesta de "Moros y Cristianos" en Alhaurín el Grande en 1760", Isla de Arriarán nº VII,  Málaga, 1996.




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