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EL DXXV ANIVERSARIO DE SAN SEBASTIÁN Y LA LLEGADA DE SU RELIQUIA A ALHAURÍN EL GRANDE
Reverendo Padre Agustino Recoleto D. José María López Vega

Señor Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno

Señor Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de Gracia

Dignísimas Autoridades

Representantes de partidos políticos y asociaciones

Hermanos, hoy,  todos en Jesús Nazareno

 

Buenas noches:

Esta noche, la Ermita que nos cobija y que desde tiempo inmemorial lleva el nombre del Mártir cuya Fiesta celebramos hoy vuelve a vestir sus mejores galas para acogernos una vez más a todos. Pero la de hoy no es una jornada cualquiera. No es hoy una ocasión cualquiera. No es una Festividad cualquiera. Hoy es el Día de San Sebastián. Hoy es el día de nuestro Santo  Patrón. Un Patrón que resume en su nombre más de cinco siglos de culto y fervor. Un Patrón que a buen seguro abre sus brazos a Alhaurín desde el cielo en el año en el que se cumple el DXXV Aniversario de la Toma de Alhaurín por los Reyes Católicos y de su Patronazgo 

Situémonos a finales de abril de 1485. Tras tres años de batallas y escaramuzas entre castellanos y musulmanes la Guerra de Granada entra en una fase decisiva. El prolongado asedio simultáneo al que el rey Fernando el Católico somete a Cártama y Coín, en el que el monarca aragonés no duda en emplear la artillería, ha dado sus frutos. Las plazas, fuertemente amuralladas, se rinden finalmente y la población de las pequeñas alquerías del entorno, entre las que se encontraba Alhaurín el Grande, huye despavorida presa del miedo y la desesperación. El mundo medieval va dejando paso, de esta forma brusca y violenta, a la Modernidad.

Nace así el Alhaurín cristiano. La villa se incorpora al Reino de Castilla y pasa a formar parte de la "Tierra de Málaga", extenso territorio bajo la administración de la ciudad.

Se llevan a cabo los Repartimientos y las propiedades, casas, molinos  y haciendas son distribuidas entre gentes que procedentes de Extremadura, Andalucía, Castilla e incluso Portugal pasarán a habitar nuestra localidad. Unas gentes que llevaban a la tierra que se disponían a habitar no sólo sus ilusiones, sus esperanzas o sus anhelos, si no también sus creencias y el origen de muchas de las tradiciones que nos identifican en la actualidad.

Así, junto al Arco del Cobertizo, a los pies de un castillo y unas murallas que hoy sólo existen en los documentos y los libros que cuentan nuestra historia, la antigua mezquita mayor será transformada ahora en Iglesia y puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación al tiempo que los Reyes Católicos la dotan con un cáliz de plata grabado con su escudo de armas y con la imagen de nuestra venerada y Queridísima Patrona, la Santísima Virgen de Gracia.

Algo más allá, en la salida del pueblo hacia Coín, sobre una colina a cuyos pies discurre un arroyo, se levanta un edificio. Es este un pequeño oratorio, antes musulmán y ahora cristiano, cuyas paredes, quizá blancas, rodean unos olivares y huertas otorgados por Merced especial de los Reyes Isabel y Fernando al Caballero y Regidor de Málaga Diego García de Hinestrosa. Un lugar silencioso cuya tranquilidad únicamente interrumpen los golpes de azada, el murmullo del agua o el ronco sonido de un cercano molino de aceite.

Los repobladores, que lo divisan misterioso en la lejanía, se santigüan y persignan cuando van y vienen del trabajo en el campo o de los viajes a lomos de burros y caballerizas. Y es que es aquí, precisamente aquí donde se halla entronizada la imagen San Sebastián que da nombre a la Ermita. Y es que no es casualidad que sea precisamente Sebastián el mártir elegido, ya que es esta una advocación la que los Reyes Católicos sentían especial predilección y cuyo culto fomentan a lo largo y ancho de la tierra recién Reconquistada. Es la advocación de un Mártir, sí, pero no debemos olvidar que es también la de un soldado... ¡tiempos de guerra!... Y además, al decir de las gentes, San Sebastián era el  abogado de las epidemias de Peste, y Santo al que se puede acudir en rogativa ante las  frecuentes epidemias y demás catástrofes de salud pública. Un Santo al que se elegirá como Patrón de nuestro pueblo. ¡Y que mejor Patrón que San Sebastián!

Hoy, 20 de enero de 2010, el día que la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno celebra su Festividad, se cumple una vieja aspiración. Un sueño que dio comienzo allá por el mes de julio de 2006, cuando durante el mandato del anterior Hermano Mayor Marcos Antonio Conejo Rueda se presentó el preceptivo Informe ante nuestra Diócesis y la documentación necesaria para lograr nuestros objetivos. Por fin, los alhaurinos dispondremos de una reliquia de nuestro Santo Patrón para destinarla al culto y la veneración públicas. Una reliquia que incrementará nuestra devoción y reforzará nuestra Fe. Una reliquia que será entregada, por fin, a la Hermandad de las manos  del incansable y ejemplar hermano de Jesús y Consejero de nuestra Hermandad Sebastián Gómez García, persona clave tanto en el resurgimiento del culto a San Sebastián en nuestra localidad allá por los primeros años ochenta como en la llegada a Alhaurín el Grande de una Partícula ex osibus de nuestro Santo Patrón y que tendrá el privilegio de actuar como Padrino de un acontecimiento histórico e irrepetible

Texto leído por el Secretario General de la Hermandad en la Solemne Ceremonia de Presentación de la Venerable Reliquia de San Sebastián Mártir, Patrón de Alhaurín el Grande el 20 de enero de 2010.

 




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