ARTICULOS
Volver al histórico >>
Imagen Pulse para ampliar >>

Imagen Pulse para ampliar >>

Imagen Pulse para ampliar >>

LA TRADICIÓN DEL SANTO ROSARIO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO

La visita que efectuaron “Los Mulliores” el pasado domingo a la Ermita de San Sebastián contó este año por primera vez con una presencia muy especial y cargada de significado. A los pies de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y dentro de un doble relicario, la reliquia de Santo Domingo de Guzmán, el creador y difusor del Santo Rosario, fue testigo de los tradicionales cantos que Alhaurín el Grande dedica para el rezo de los Misterios que el difundió allá por el siglo XIII.

La Obra de Santo Domingo de Guzmán

Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega, pequeña localidad de la actual provincia de Burgos, hacia 1170. Miembro de una cristiana y devota familia, su nacimiento vino envuelto en leyendas y sueños premonitorios, como el que tuvo su madre Juana de Aza antes de darle a luz. En él, tuvo una visión de que se encontraba embarazada de un cachorro que portaba en la boca una antorcha encendida y que saliendo de su vientre parecía prendía de fuego toda la tierra. Esta imagen se ha interpretado, posteriormente, como una premonición del nacimiento de quien sería uno de los grandes predicadores de la Iglesia que, con los ladridos de su doctrina, despertaría las almas dormidas en el pecado y con la antorcha de su palabra, inflamaría el mundo de caridad. A causa de este hecho, a lo largo de los siglos, uno de los principales símbolos de la Orden Dominica, fundada por Santo Domingo, ha sido el de un perro con una antorcha en la boca, presente hasta la saciedad en casi todos los templos, altares, retablos y pinturas relacionados de una manera u otra con estos frailes. Por este mismo mismo motivo, los dominicos han sido conocidos como los Canis Dei (“Perros de Dios”).

Desde niño sus padres dieron a Santo Domingo una buena formación religiosa, enviándole a estudiar con un arcipreste. Más tarde, lo mandan al Estudio General de Palencia. Allí cursó con gran avidez y constancia Artes Liberales y Teología. Se cuenta que mientras estudiaba en esta ciudad se desencadenó una tremenda hambruna y conmovido por las enormes carencias de los pobres vendió los libros y bienes que tenía para donar el dinero a los más necesitados mientras decía “No quiero estudiar sobre pieles muertas, y que los hombres mueran de hambre”. Algunas autoridades destacadas hicieron lo mismo, y comenzaron a predicar desde entonces con él. Su fama llegó a oídos del obispo de Osma, quien le llamó e hizo canónigo regular de su iglesia.  En 1201 le sucedió en la cabeza de la sede episcopal. Dos años después, el rey Alfonso VIII de Castilla le envió como embajador a Las Marcas para concertar el matrimonio de su hijo con la hija de un noble escandinavo. Posteriormente viaja a Roma para visitar al papa Inocencio III y presentarle la renuncia como prelado de Osma, al tiempo que le pide autorización para ir a evangelizar a los cumanos, tribu de Alemania. Sin embargo, el Papa lo envía al sur de Francia durante diez años para predicar contra las herejías cátara y albigense. Santo Domingo reunirá a su alrededor un grupo de misioneros entre los que no existía ningún vínculo jurídico, pero que se convertiría en el núcleo de la Orden de Predicadores, conocida más tarde como Orden Dominica. Será también en tierras galas, concretamente en Fangeaux cuando pasando una noche en oración, tiene una revelación donde, según la tradición, la Virgen le revela el Rosario como método para ganar almas. A partir de ese momento, se produciría una enorme expansión por toda Europa del rezo del Rosario que, más tarde, pasaría a realizarse de manera colectiva y en grupos de personas que recorrerían las calles durante las madrugas del mes de octubre, tal y como se realiza desde hace siglos en Alhaurín el Grande, que llegó a contar con una Hermandad Sacramental dedicada a este culto.

Rosarios bendecidos por Juan Pablo II y Benedicto XVI

En enero de 2008, y en atención a las vinculaciones con la Orden Dominica, difusora también de la fiesta del Dulce Nombre de Jesús, la Santa Sede concedió a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno una reliquia de Santo Domingo de Guzmán, así como otra de San Roque, la cual fue presentada en una Solemne Función religiosa celebrada el 27 de abril de dicho año y recorrió las calles de la localidad el pasado Viernes Santo a los pies de María Santísima del Mayor Dolor. Pero no terminan aquí los vínculos de la Hermandad con los Misterios del Rosario. Nuestra Sagrada Titular, cuenta también con una importante colección de estos objetos devotos, entre la que destacan especialmente, por su simbolismo, dos de ellos, bendecidos por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. El primero, fue regalado por el cofrade veleño y gran amigo de nuestra Hermandad José Miguel Rodríguez Ruiz y entregado en la Solemne Función religiosa que se celebró en Honor y Gloria de nuestra Sagrada Titular en 2005, mientras que el segundo se adquirió por la propia Hermandad durante la Peregrinación a Roma en 2006.

 



Copyright 2017® - HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO
- Todos los derechos reservados -